jueves, 17 de diciembre de 2015

Frankenstein, de Kenneth Branagh, 1994

"Qué necio, Víctor Frankenstein de Ginebra.
Cómo podía saber lo que había desencadenado.
¿Cómo está remendado? ¿Con pedazos de ladrones, con pedazos de asesinos?
El mal cosido al mal, cosido al mal.
¿De veras cree que ese ser le va a dar las gracias por su monstruoso nacimiento? Se cobrará su venganza...
Que Dios ayude a sus seres bienamados."

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y el mal puede ser una costura?, ¿una rotura prendida al alma?, ¿un desacierto en opinión de los que saben?, ¿una pesa densa colgando de una amígdala que se empequeñence? o ¿solo queremos explicar lo inexplicable?, ¿advertir sobre lo que no amerita advertencia porque el peligro no está en la amígdala y su supuesta propensión al mal? Muy buena cita.

Pablo López dijo...

Es una batalla sin sentido el mal y el bien en el ser humano. Si el hombre fuera exclusivamente bueno, se podría decir que hay malos. Pero cualquier humano puede pasar de la bondad a la mezquindad en cuestión de segundos.
Es como los cerdos, no son sucios a mala conciencia, el hombre no puede evitar ser inestable y borde.
Si le extirparan la hipotética amígdala, sería animal de pastoreo.
Cosa que me parece bien, me parece justa en un mundo imbécil.
Saludos, Anónimo.