lunes, 22 de junio de 2015

Plegaria a las nubes protectoras


Tapad el sol.
No dejéis que haga foco en mí.
No quiero ser evidente, quiero ser siempre mediocre, alguien a quien nadie mira.
A nadie interesan mis errores. O mis actos.
Hacedme gris, más gris.
Ocultad el sol, nubes, haced sombra impenetrable de la maleza. Ocultad al mundo el coito post mortem, que nadie vea como jodo con la muerte.
Como se la meto con mi alma negra empujando.
Que nadie vea el tajo en la ingle, que deja una femoral abierta como una fuente.
Que sus últimas gotas de sangre bombeadas por su corazón, sean íntimas, solo para mí.
Que nadie vea su coño inerte y sin sangre deformado por mi pene infectado de mi propia mente.
Nubes amigas, ocultad toda esta miseria que no me avergüenza de mí mismo. Dadme vuestra protección, lo habéis visto todo; yo asesino poco, no soy una gran tragedia bajo vosotras.
Ocultad sus pezones sin vida, erectos por el frío de la muerte.
Está hermosa...
Ocultad el sol, que no evapore la sangre y el semen de sus muslos.
Ocultad mi boca lamiendo su ingle mutilada, la sangre ya espesa que en pequeños borbotones finales ha bañado su coño.
Ocultad a la bestia con el manto de la mediocridad.
Dadme sagrada protección. Soy la verdad más pura, la naturaleza menos contaminada.
Dadme la necesaria protección, yo pongo la alevosía, la intención, la insania y el miedo.
Ocultad los escarabajos que se meten en su boca abierta por el dolor y el terror. Y las moscas que se posan en sus pupilas sin que los párpados las defienda.
Sus bragas blancas ensangrentadas en sus tobillos.
Mi pene cubierto de sangre, aún palpitante.
Mis nubes, hermosas nubes, dadme la serenidad y protección necesarias para asesinar más, para hacer de mi enfermedad legado de la humanidad.
Monumento de locos.
Soy hijo de la tierra, más que nadie. Yo le regalo mi obra, en ella descansa mi perfecta y descontrolada insania.
Mirad mi obra, os la brindo, preciosas nubes.
Buenas noches nubes, buenas noches estrellas.
Buenas noches sol de mierda, no salgas nunca, delator de lo obsceno y de la pornografía de los muertos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El asesino exhibe indisimuladamente la medalla de su crimen, no creo quiera realmente que lo encubran.
No lo creo, más bien quiere ser obsceno, silvestre y sangriento, pero las nubes pueden ser benignas y protegerlo.
Tapar la erección grandiosa, la negra sangre, la pornografía de la muerte.
No está demás, tal vez los mirones de la Ley no lo hallen, quizá las nubes sean sus ángeles guardianes.
Abrazo forte, forte.

Pablo López dijo...

Siempre le das una gran trascendencia a lo que escribo.
Gracias.
Y sí, un abrazo forte, fortísimo.