Comienza el festival de empresarios cobardes, trabajadores cobardes y sindicalistas cobardes, sin mentar al típico arribista que con tal de no trabajar, prefiere dedicarse a cosas facilonas y sencillas en su trabajo. Y toca discutir sobre la obligatoriedad del uso del bozal (mascarilla en argot mezquino) en el puesto de trabajo.
Así que toda esta jauría de idiotas, podrá joder a los que no quieren llevar el bozal toda la puta jornada de trabajo.
Y la cuestión es que no se prohíbe el uso de bozal, simplemente se da libertad de uso; pero un país fascista y en el que los más idiotas se han contagiado también de ese fascismo de mierda, pretenderán imponer el bozal para todos.
Si eres cobarde y temes contagiarte, ponte el puto bozal en el hocico, maricón; como hacen muchos aún hoy día por la calle. Y que los demás hagan lo que quieran o deban.
España es un país tan decididamente fascista, que su entramado empresarial, sindicalista y trabajador también lo es; por ello muchas empresas, sus empleados y sindicalistas van a complicarlo todo para ganar notoriedad, evadirse del trabajo o bien imponer los empresarios su venenoso nazismo que siempre han albergado en sus putos genitales.
España es un nicho de dictadura y nada la cambiará hasta que por muerte, se renueven muchísimas generaciones. Ciudadanos, trabajadores, sindicalistas, políticos y empresarios están verdaderamente infectados, comidos por el fascismo analfabeto tan propio de la España profunda capaz de mantener en la gloria a un dictador durante medio siglo: Franco.













