viernes, 9 de agosto de 2013

Muertos de amor




Se puede morir de amor según dicen; pero por cada una de las muertes de amor hay un estómago vacío. Una solución podría ser el sexo, pero si hay una piel desnutrida y deshidratada, hay unos genitales secos y no es popular tocárselos en seco e irritarse aún más.
En fin, los enfermos graves de amor y/o hambre, es mejor que se dediquen lo que les quede de vida a esconderse o fumar más para acelerar su muerte y sufrir menos. Y que sobre todo, nadie les preste la contraseña de su red wifi para que no dejen idioteces publicadas en su página de feisbuc antes de morir.
La foto de sus cuerpos desnudos consumidos de amor, hambre y con los genitales hinchados, siempre puede ser un documento gráfico interesante; pero insisto: por favor, que no escriban cursiladas ni se despidan de nadie, aunque tengan hijos pequeños.
Soy el maestro del horror, un hombre que muestra y demuestra lo que nadie quisiera ver, saber o sufrir. Es un asco ser prototipo de lo que sea, por la responsabilidad que conlleva.
Vale, también como helado y dulces, no todo va a ser malo.
Y mis genitales están más hidratados que el sexo de una virgen viendo una peli porno (el súmmum total).
Precioso…

Buen sexo.
Iconoclasta

4 comentarios:

Lyina dijo...

Conste que he tenido que escribir un captcha para demostrar que no soy un robot... a-co-jo-nan-te!!
Voy corriendo a mi face porque no tengo muy claro si he dejado alguna idiotez de esas de amor, jajaja...

Tú no conoces el mucus ¿verdad? jajaja

Pablo López dijo...

Hay que tener en cuenta que estoy enamorado de mi reina. Soy un escritor tramposo, incluso hipócrita como todo buen miembro de esta sociedad. No es necesario que repases tu face.
Buen sexo, Lyina.

Lyina dijo...

No conozco a ningún escritor que no lo sea, en mi modestia opinión sois trileros de las letras y de los sentimientos aunque en tu caso como buen enamorado siempre abres una ventana de par en par a tu bella rosa, eso te honra mucho más no solo como escritor sino como hombre.
Repasé mi face, y sí, tengo alguna idiotez pero ahí se quedarán para la posteridad.

Sigo leyéndote aunque lo haga en silencio, a veces creo que comentar o dejar opinión a un buen escritor puede deslucir sus letras y sus vísceras.

Buen sexo, Pablo.

Pablo López dijo...

Ningún comentario desluce, es al contrario. Las opiniones, réplicas y reacciones, es lo que dan valor a lo escrito, lo que aportan otros colegas de letras.
Besos y buen sexo, Lyina.