Lo malo no es ser víctima de una “fake news”; lo malo es vivir bajo prisión, acoso, segregación racial y la prohibición de respirar. Lo malo es estar bajo la voluntad del neonazismo.
No solo es justo, sino necesario, atacar de la forma que sea a un neonazi como el führer francés y a cualquier otro de las viejas y decadentes pseudodemocracias europeas que han instaurado un neonazismo penitenciario y venenosamente doctrinal. Eso sí, ha sido gracias a disponer de una población infantilizada, crédula y consumista. Tan consumista que son incapaces de reconocer a sus asesinos aunque les estén sacando los intestinos en vida.
En la guerra todo vale y hay que atacar al enemigo. Porque al enemigo ni agua.
Y la verdad, una “fake news” como esta que se han inventado, es algo es tan incruento y pueril que da risa. La prensa nazi tiene esta función: montar un drama donde hay una comedia.
Si fuera verdad, no podría escribir por un ataque de risa. De verdad, me gustaría que no fuera una “fake news” divertida.