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martes, 11 de diciembre de 2012

Patria y Dios




Cuando escucho una marcha militar me vienen a la cabeza imágenes de abuso y muerte en nombre de un orgullo que está solo en la mente de los ignorantes.
Besar la bandera me recuerda esos grabados antiguos en los que una mujer besa el culo de un diablo con patas de cabra. Cantar el himno es un juramento a la esclavitud y la muerte de la imaginación.
Los patriotas son carne de cañón y sus hijos la continuidad de la ignorancia y la docilidad.
Y así el hombre ya no avanza hacia nuevas etapas de libertad y bienestar, simplemente es arrastrado por unos pocos individuos que con su dinero y poder, representan el 99 % de la inteligencia y la voluntad humana.
Desde que los animales dejaron de comer humanos, cesó la selección natural y con ello, la mejora de la especie humana.
Ahora nace todo, cualquier niño crecerá y no morirá a pesar de sus deficiencias y carencias. Se reproducirá con el único fin de servir de carnaza y modelo a eternizar al servicio de los que ostentan el poder y ejercen con paternalismo su tiranía.
No es bueno ni es malo, es simplemente así y no puede ser de otra forma dado el carácter de la chusma.
Si hay granjas de cerdos, es lógico que las haya de personas.
Hay pocas cosas que se han mantenido intactas a lo largo de los milenios, las ciudades y las civilizaciones caen; pero la religión y el fervor patriota, siguen inalterables a lo largo de los siglos.
Lo que tienen en común ambos dogmas es la total ausencia de libertad individual, el sacrificio por Dios y la Patria y el desprecio absoluto por la imaginación y el desarrollo del individuo.
Lo más obsceno de todo esto, es que la chusma sigue creyendo en ambas cosas con fervor imbécil.
Millones de cuerpos y un solo pensamiento.
Es deprimente, casi tanto como aburrido y previsible.
Mi mano en los cojones.¡Ar!

Buen sexo
Iconoclasta

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Yo el Patriota



Siempre es difícil explicar lo que siento por mi país y es porque no siento nada.
Sinceramente, tras pagar toda la vida por el aire que he respirado, lo que quiero es que sea mi país el que sienta algo por mí.
Así que no toquemos los cojones con patriotismos, banderas e himnos. Mi patria ya ha tenido más que suficiente de mi dinero y esfuerzo.
Y ahora me toca a mí: quiero mi hermoso rostro en el anverso de una moneda de plata de 10 euros y en el reverso la raja de mi culo.
Entonces y solo entonces, cuando pueda pagar mis cigarrillos con mis propias monedas, mi país y yo estaremos en paz y no me deberá nada.
Accederé incluso a poner unas cortinas con los colores de la bandera en el retrete.
Tengo unos ojos preciosos, la numismática ahora será más interesante y divertida.

Buen sexo.
Iconoclasta