El mundial de fútbol del 2026 está aburriendo a las ovejas que balan desesperadas.
Y es que se echa en falta el folclore monocromático de los mantelitos que lucen en la chepa las huestes wokeprogres pro-hamas y su terruño palestino.
En fin, nada es perfecto excepto yo.
Es un asco estar tan aislado en un planeta.
Pero lo llevo bien; tengo mis aficiones.
Vale, sí, son lácteos vicios.

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