Quien escribe del mal, sucumbe al mal.
Sería razonable, pero sobre todo mágico y sugerente. Esperanzador.
No caerá esa breva en mi jardín.
No existe lo desconocido, todo es soberanamente plano y predecible.
Solo agonizo en mediocridad.
Por cierto, el asesinato tiene una justicia que los tribunales no saben ni pueden ofrecer.
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