"Siempre es pronto para morir para todos los primates, si el muerto tenía sesenta y cinco años, dicen que aún era joven y si tiene noventa, dicen que con lo bien que estaba podría haber vivido cinco o seis años más "qué mala suerte".
Nunca hay una hora buena para morir. Y para eso estoy yo".
(De 666 y un ciclista, de Iconoclasta).
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