Si existiera el paraíso, tendría que ser enorme; no quiero pasarme todo el día deseando felices días y paz hermano a un millón de bonachones santurrones sanos como manzanas.

Si quisiera eso, me iba a pasear un domingo por la mañana a cualquier parque natural elegido al azar.
¿Es que no hay un sólo sitio donde poder estar tranquilo? Sólo con jabalíes, o con ángeles mudos y ciegos.
No sé, algo de espacio libre no puede hacer daño.
Buen sexo.
Iconoclasta
No hay comentarios:
Publicar un comentario