martes, 10 de enero de 2017

El rito


Haber sentido tu voz o simplemente evocarla provoca un ritual pagano y carnal, siempre el mismo. Es inevitable y no tiene espera ni pudor.
Rozar mis labios deseando que sean los tuyos, soñándolos...
Mantenerlos entre mis dedos para que el tiempo y la distancia no me los arranquen. Quieren ir contigo unirse a los tuyos.
Engañarlos, ahora que están enfermos de ti y deliran. Que los labios crean que son tus dedos los que en ellos se posan.
Que tras acariciar tu sexo ávido, los labios se unten de tu deseo y besen tu esencia enloquecedoramente obscena.
Caliente, caliente, caliente...
Calmarlos de una avidez feroz, de una fiebre atroz.

Es el rito de la desesperación.
Y bendito sea tu coño, amén.

2 comentarios:

Ame dijo...

Escucho un susurro, es como una melodía extraña que me invita al desmayo ... te pienso, y pienso que ... quizás, allá,donde tu cuerpo anida, donde tu pecho habita, en algún momento cuando te siento ... en ti estalla mi recuerdo.

Mi beso

Pablo López dijo...

Qué lujo, qué sugerente, qué sensualidad...
"Me invita al desmayo" Grandioso.
Al leerlo he perdido un latidovdel corazón, como un morir.
Ese sentir es imponente, me arrastra irremediablemente a lugares secretos que no podían existir.
Mi beso, también, Ame.