sábado, 6 de junio de 2015

La mujer que llora


Oye mujer, no sé cual es tu aflicción, no sé porque estás triste.
No es que me quiera entrometer en tu vida. El caso es que tú te has entrometido en la mía con ese llanto inconsolable.
Lloras en una frecuencia que duele, a mí.
No quiero saber cuál es tu dolor, sería insoportable para ambos.
Solo quiero desviar tu atención hacia a mí, para que dejes de llorar de esa forma que me dobla.
No soy insensible, pero si me contaras el porqué de esa forma de morir de pena que tienes, no te podría ayudar, seríamos dos llorando. Un drama de cojones e irresoluble.
Así que mientras aún tengo ánimo, dime si te gusto. ¿Quieres sexo? ¿Quieres comer pizza? Luego nos preguntamos los nombres y si va bien nos montamos el romance del siglo.
¿Te parece?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La indiferencia es una constante... rota pocas veces, por pocas cosas.
Te regalo un beso negro, yo también puedo ser empatica, a veces.
Abrazos y risas, Iconoclasta.

Pablo López dijo...

Gracias por ese encantador beso negro.
Y por los abrazos y las risas.
Son para ti también.